Hace algunos meses escribí este post en en el que hablaba de las formas que a mi entender existían para evitar la alopecia. Había cuatro; el bisoñé, la peluca, el injerto y la administración y dirección de pelos. Ayer pasando por una marquesina de autobús vi un cartel de la nueva película de Nicolas Cage. A diferencia de Javier Cámara o Santiago Segura, a Nicolas le está costando mucho aceptar el poder de la genética.
Estas son algunas imágenes suyas en su vida pública. Cage ya ha tenido algún que otro encontronazo con periodista por el mero hecho de dirigir una mirada al incipiente cartón. No entiendo que se lo tomara a mal, si estuviese bizco o usara un talla cien de sujetador, ese mismo periodista también habría mirado. Vamos, que no se estaba riendo de él ni nada, no es compara esta mirada a la que se hace cuando hablas con una persona con muchas verrugas. En ese momento se mira a los ojos.
Mira Nicolas, tienes 46 castañas y el dinero por castigo, por lo que estás muy por encima de la media. Vale que un peinado chulo ayuda a ligar, pero seguro con varios millones de dolares en Caja Cincinatti tampoco debe ir mal el asunto. Aunque últimamente hay noticias que dicen que uno de sus asesores le ha dilapidado parte de su fortuna. Malos tiempos para Nicolas.Después de este párrafo voy a poner algunas imágenes del otro 'yo' de Nicolas, el personaje de ficción. Llama mucho la atención que Cage en estos últimos años solo coja papeles de películas fantasticas y de ficción, donde siempre ha de buscavidas o héroe pseudomedieval. Roles que casualmente siempre se calzan una melena andrajosa y perrofláutica. Ojo, esto está muy bien si eres Viggo Mortensen u Orlando Bloom, pero claro... tu no puedes aparecer en la 'premiere' del largometraje prácticamente calvo y luego aparecer en la cinta siempre como si fueras Sansón.
No sé, igual soy yo el único que ve esto un poco raro.



