lunes, 19 de octubre de 2015

Un domingo difícil de entender

Ayer no fue un domingo normal, me toco trabajar como casi siempre, pero aparte de eso ocurrieron cosas que me llamaron mucho la atención. Llevo sin escribir aquí un porrón de años y necesitaba compartirlo.

1. El Metro lleno un domingo. Estaba el cielo cubierto y amenazaba lluvia. Normalmente echarme pa'lante e ir en moto a trabajar incluso lloviendo levemente, pero el miré el Nokia y la predicción era infame. Así que decidí ir en transporte público. Bajé a la estación de Embajadores y pasé mi bono de diez por el torno. Hice un amago de sprint cuando vi el metro, aunque luego me percaté de que era el de la otra vía (cosas de no tener en la vista al mejor sentido).

Primera decepción: dos dígitos. El próximo tren pasará en 10 minutos. Esperé y por fin llegó el convoy, iba a reventar. Por suerte fui a caer en una de las barras que estaba dominada por dos madres latinas y sus hijas y pude sujetarme sin problema ya que a partir de 1.45 estaba más o menos libre. Las estaciones de Lavapiés y Sol supusieron una cantidad de codazos y restregones como hacía tiempo que no sufría, todo para llegar a Gran Vía con la barbilla prácticamente apoyada en un viajero calvo y ciego. Ahí entendí que para ellos las muchedumbres para los invidentes deben ser en cierto modo menos agobiantes.

2. La lluvia y la idiotez. Salí del metro y llovía más fuerte, me alegré enormemente por no haber cogido la moto. Cojones, por fin acierto. Me puse andar hacia el trabajo y la lluvia apretó, pese a todo y envalentonado por acertar en no llevar la moto, me dije "voy al Pans a por un café y así empiezo bien la jornada". Pagué el café y me dispuse a cubrir los no más de 40 metros que separan el Pans de mi trabajo. Asomé la cabeza y llovía a mares, como si dios estuviese estrenando su ducha con masaje en el cielo de Madrid. 

Al empezar a andar me llamó la atención la cantidad de gente que había en la calle aún cayendo semejante tromba. Unos metros más adelante descubrí que todos salían del Primark, nuevo y reluciente establecimiento que ha abierto en Gran Vía recientemente. Y claro, salían porque otros tenían que entrar, la cola daba la vuelta a la manzana, en un edificio sin apenas voladizo que les permitiese escapar del agua. ¿Qué hará esta gente aquí un domingo con la que cae? Aunque luego pensé que igual estaban tan calado que querían pasar a comprar una muda y no coger frío, pero entiendo que no, que esa gente andaba ahí por el vicio de comprar. Por el vicio de salir de casa una idílica tarde de domingo en la que disfrutar de un chaparrón de 30 litros por metro cuadrado.

Y encima las bolsas del Primark son de papel. Pobre gente. Y sí, el Metro iba lleno de gente que iba al Primark, ahora ya lo entiendo.

jueves, 28 de febrero de 2013

Cuatro lugares con encanto para jugar una final de Copa

La final de la Copa es un buen reflejo de cómo está todo en España. Una vez quedan solo dos equipos, no sólo no se sabe dónde se va a jugar, sino que tampoco está claro el día en el que se celebrará. Televisión Española, que tiene los derechos, anda realmente preocupada porque la fecha elegida en un inicio coincide con el festival de Eurovisión. ¿Para qué narices tiene entonces el ente público tropecientos canales en la TDT? Si luego a diario en la 1 y en horario de máximo audiencia nos deleitan con la asesoría de moda de Carmen Lomana. 

Pero, ¿qué estadio podría acoger el Real Madrid-Atlético? Ahí van algunas opciones de momento poco mencionadas, pero muy bonitas en su ejecución:

- San Mamés: La despedida perfecta para la Catedral del fútbol español, esto sería lo normal, lo recomendable, lo futbolísticamente deseable. En un universo paralelo, claro. No olvidemos que a la final tiene que ir el Rey, lo que frena un poco esta opción. Aunque en el País Vasco hay trabajo y la ETT real, Corinna, podría buscar algo para Iñaki en la siderurgia, la excursión sería una montaña rusa de sensaciones. A esto hay que sumarle que el estadio es algo vetusto, esas inclinadas escaleras y las caderas del Rey podrían dar de sí varias temporadas de ‘Al filo de lo imposible’. 
- Coliseum Alfonso Pérez: La única oportunidad en la historia de verlo lleno y con entradas baratas (en comparación con las de un Getafe-Osasuna, por ejemplo). Otra opción de este mismo género sería montar un estadio de usar y tirar en la pista de aterrizaje del Aeropuerto de Castellón, generaría según algunos políticos 250.000 puestos de trabajo directos y otras tantas cuentas en Suiza indirectas.
- La Peineta: Resultaría un buen espaldarazo para la candidatura olímpica de Madrid 2XXX. Por el nombre y lo que significa, sería el lugar perfecto para que Luis Bárcenas hiciera el saque de honor en lo que representaría todo un homenaje a los parados. 
- Genova: Donde ahora mismo los partidos dan más espectáculo.

miércoles, 23 de enero de 2013

Cosas que escribí hace tiempo...

Hace un tiempo que quería hacer esto. Resulta que durante unos meses colaboré con una revista que ni dios compró y por causa directa cerró con apenas seis números. Se trataba de hacer noticias falsas, de ficción, tipo 'El Mundo Today', y sin el tipo también. A mi personalmente me jodió bastante porque era una colaboración con la que disfruté mucho. Desde entonces lo más divertido que he escrito ha sido la declaración de la renta. 

Ahí os dejo unas capturas de algunos de los textos que publiqué:


Textos cómicos publicados en la revista 'El Clímaco'

Textos cómicos publicados en la revista 'El Clímaco'

Textos cómicos publicados en la revista 'El Clímaco'

Textos cómicos publicados en la revista 'El Clímaco'

Textos cómicos publicados en la revista 'El Clímaco'

Textos cómicos publicados en la revista 'El Clímaco'

Textos cómicos publicados en la revista 'El Clímaco'


lunes, 26 de noviembre de 2012

Algunas campañas publicitarias que me tocan los cojones

Un profesor que tuve en la Universidad, de esos cuyo método didáctico resultaba atroz pero de vez en cuando soltaba alguna burrada que compensaba la asistencia, solía decir que "en el mundo no hay nada más sucio que la mente de un creativo publicitario". Y en cierto modo llevaba razón, no llevaba tanta cuando paraba las clases para advertir a las chicas de que seguramente "la gran mayoría tenían anorexia" aunque no lo supieran.

Yo siempre he sido un ferviente defensor de la bollería industrial en casi todas sus vertientes, y me parece fatal que a los niños de hoy se les intente privar de ese placer. Recuerdo como de niño, bastante más gordo que mis compañeros (aunque no por mala alimentación), contaba los minutos para la hora del Bollycao.

El otro día precisamente estaba viendo la tele a media tarde y vi este anuncio de Kinder Bueno. 

Había comido pescado y la verdad es que tenía un hambre negra. Joder, fue ver los pasteles, a esa chica tan simpática, y finalmente el Kinder Bueno, posiblemente mi segundo dulce favoritos de esa compañía después del insuperable Kinder Maxi otrora llamado Kinder Barritas. Estaba salivando y hasta me comí el blanco de las uñas pensando que era ese irresistible relleno de los productos de Kinder, tan enriquecido en leche como artificial y delicioso. 

Así que me bajé al chino con unas monedas y me compré una buena remesa de productos industriales además de un par de cervezas. Ah, y pipas, también compré pipas. Me gusta mucho el contraste, ese festival de sabores que se crea en la boca cuando le metes dulce+cerveza+salado y quién sabe si después otra vez dulce. Queda bastante claro que mi cena dejó bastante que desear, pero un día es un día y más después de haber visto ese anuncio que tanto me abrió el apetito.

Estaba en la puta gloria, repantigado en mi sofa incómodo de cojones de Ikea mientras mis pies sorteaban los envoltorios de las delicias anteriormente descritas sobre una de estas mesas bajas también de Ikea. Entonces hubo una nueva pausa publicitaria. Y vi el siguiente anuncio:


Pero... ¿qué cojones? Si es la misma de antes, la vecina nueva que hace un rato le ha tirado los trastos a Calderón y de forma muy acertada ha preferido un Kinder Bueno a un pastel relleno de cabello de ángel. Si la chica quiere adelgazar que lo diga antes de ir a casa a ajena a buscar repostería industrial, a ver si se aclara.

Bueno, ya está bien de la broma. Por favor, señores publicitarios, elijan mejor a sus actrices para estos spots, que algunos tenemos memoria. Una última metáfora para aclarar esta última recomendación. Es como si Concha Velasco, conocida ya por todos comercialmente por haber perdido el control de su esfínter urinario, se pone ahora a anunciar finos tangas o bragas comestibles.

miércoles, 24 de octubre de 2012

Cuando dos gitanos te hacen una pregunta

Dos adolescentes de unos diecisiete años deambulan por la calle. Uno, más gordito y con trazas ‘cristiano-ronaldistas’, flequillo y gomina gesticula sin parar. El otro, como más esmirriado, pelo rizado y amago de coleta, le escucha con atención. Asiente, pero no acaba de convencerse de lo que dice su amigo.

Yo estoy agachado poniéndole la cadena a la moto cuando veo que dos pares de zapatillas de correr, todas del Decathlon, se detienen frente a mí. Levanto la cabeza y los veo, entonces los miro pensando: de aquí no va a salir nada bueno. El más alto y delgado empieza su alocución.

 - Hola, ¿tienes un segundo que te hagamos una pregunta?- Su voz es dulce y parece formal.

 - Sí, claro. Decidme.- Son las dos de la mañana y sigo pensando que la conversación es lo único bueno que puede deparar este encuentro. El otro, el ‘cristiano-ronaldista’, da un paso adelante y toma la palabra.

 - Es que somos de etnia gitana.- Me he tomado un café y dos tés en el trabajo, es imposible que me cague encima, si tiene que venir el SAMUR, al menos a ese nivel van a encontrarme con cierta elegancia. El parón que hace este segundo conversador se me hace eterno. Ya he terminado de poner la cadena y vuelve a retomar su discurso.

- ¿Queríamos hacerte una pregunta?- Ya le empiezo a sacar el acento gitano y todo, el tiempo no pasa. Haciendo un homenaje a mi propia adolescencia, busco una moneda de cinco duros en el bolsillo trasero. Valía relativamente poco y tenía buena prensa entre los atracadores infantiles, a finales de los 90 era mi salvoconducto favorito para evitar que me quitaran las zapatillas en mis tardes de ir a las máquinas recreativas en Albacete.

- Sí, sí, dime.- Estoy dejando la moto, llevo una trenca azul marino y botas. Para un día que voy vestido como a mi madre le gustaría que fuera cuando voy a verla, estoy dando una imagen de burgués que nada me beneficia con mis interlocutores.

- Allá vamos, atento. Es fácil. Si estuvieras en un paso de cebra. Y vieras que uno de nosotros, sin darse cuenta, se pone a cruzar viniendo un autobús contra él, ¿tirarías de su capucha hacia atrás para traerlo hacia ti y evitar que muriera atropellado.- Desde luego, han cambiado mucho las cosas desde los 90.

 - Pues sí, si me diese cuenta, supongo que sí, claro.- Tampoco fui muy vehemente, pero ahora me fijaré bastante en los pasos de cebra por si acaso. - Nada más, era solo eso, es que mi amigo tenía dudas y veníamos hablándolo.- dijo el alto. –Muchas gracias y disculpa la molestia.- 

Y así se fueron retirando calle abajo, mientras arrancaban otra conversación sobre la libertad de prensa y los paralelismos posibles entre el libro ‘El Honor perdido de Katharina Blum’ de Heinrich Böll y las fotos en paños menores de Katte Middleton recientemente publicadas. Siendo periodista igual en ese tema estaría más acertado, porque en el que me plantearon estuve equivocado desde el principio.

jueves, 18 de octubre de 2012

El plástico que separa las lonchas de jamón



No quiero bromas con este tema, me parece que es uno de los ejemplos más claros de lo alejados de la realidad que están los políticos. Es más, pienso que el 15M en cierto modo tiene como finalidad lograr que a través de la recuperación de la inversión en I+D+i alguien idee otro modo de distribuir las lonchas de jamón serrano. 

Sí, me refiero a ese fino film trasparente que como si fuera un biombo separa cada lasca de jamón. ¿No había otra manera? A mí se me quitan las ganas de comer jamón solo de pensar que para coger una loncha debo derribar una especie de muro de Berlín previamente engrasado por la Gestapo de cierto matadero con manteca de cerdo. Aún no he sido capaz de despegar una loncha entera sin que se parta por la mitad, o sin que el tocino se quede pegado adornando el plástico tal y como los grafitis se quedaron en el muro. 

¿Qué lámina de plástico va con cada loncha? ¿La de arriba o la de abajo? Imagino a un señor, en un yate de 50 metros de eslora en Ibiza, recibiendo cada dos minutos mensajes de móvil de la Caja Rural de Cuenca: “El matadero Hijos de Eufronio Picazo ha ingresado 2.000 euros en su cuenta en concepto de ‘Patente de plásticos que separan lonchas de jamón y hacen la vida imposible a la ciudadanía”. 

Yo he llegado a encontrar láminas de estas en la pantalla del ordenador, en el parquet de casa y pensar… “coño, a esta zona aún le aguanta bien el barniz” y luego al rato conocer la dura verdad al ver al perro chuperreteando el suelo. He llegado a llamar al fontanero porque el fregadero no tragaba agua, venir, cobrarme 30 pavos de desplazamiento -¡su furgoneta usa queroseno o qué!- y al enseñarle el problema darme cuenta de que un puto plástico de estos tapaba el sumidero. 

 La revolución comienza desde los detalles. Ahora que España se juega su futuro en Europa, hagamos las cosas bien. Merkel, Rajoy, poned solución a este tema, seguro que los mercados y la prima de riesgo agradecen que la UE rescate, aunque sea un rescate blando, a los paquetes de jamón. Hasta Catalunya entenderá la prohibición de estos plásticos como un gesto de cariño que facilitará la versión jamonera del ‘Pa amb tomaquet’.

miércoles, 10 de octubre de 2012

El planificador de la angustia

Para él el tiempo lo era todo, más importante que el placer, la satisfacción o el disfrute. Que el dinero o la felicidad. Quería disponer del tiempo antes que los demás. El principal objetivo de su vida era evitar y prevenir las esperas imprevistas, odiaba disponer de dos minutos libres sin que fuera él mismo quien los hubiera elegido.

Así controlaba todo lo que le rodeaba, su tiempo y el de los demás. Era como el software ese de la Fórmula 1 que te dice el tiempo de cada piloto en cada vuelta, pero en la vida real. En lugar de pilotos, en su tabla mental había amigos, enemigos, familiares, el chino propietario de la tienda de debajo de su casa, vecinos, y hasta conductores de autobús (alguno de ellos paraba a echarse un pitillo al llegar a su parada y eso le sacaba de los nervios).

Sabía cuando el cajero de su banco se iba a desayunar para no ir, tenía controlados los turnos de las cajeras de Mercadona para hacer la compra cuando estuvieran las más eficientes. Conocía las calles de la capital donde menos voluntarios de MédicosMundi había apostados en busca de una domiciliación bancaria. A diario llamaba a Metro de Madrid para saber qué días le tocaba revisión a las escaleras mecánicas en las estaciones que él usaba para así ir en ascensor.

Tenía en cuenta que si era hora punta podría no entrar al ascensor en la primera tanda, por lo que siempre llevaba 10 euros que era lo que le costaba el taxi. En caso de llegar a este extremo, siempre elegía taxis híbridos. Pensaba que al tener dos fuentes de energía, era más difícil que le dejaran tirado, con la pérdida de tiempo que ello conllevaba.

Apenas disfrutaba las cosas, jugaba al fútbol con el iPhone con la mano mientras leía prensa o compraba cosas por internet, aprovechar el tiempo era su único planteamiento de vida. Una Nochevieja, cuando era más joven, la cena discurrió demasiado deprisa porque había cigalas de menos, aun quedaba una hora para las campanadas. Desapareció del salón, su familia lo buscó durante más de media hora y lo acabaron encontrando en el baño comiéndose las uvas a puñados.

El día de su boda él mismo organizó todo a fin de que los tiempos de espera no superaran los diez segundos. Contrató a un chofer suizo para que la novia no se demorara, pintó el coche de su padre como si fuera un taxi para que pudiera usar el carril del transporte público en caso de advertirse una pequeña demora. Un técnico de sonido amigo suyo le aceleró la marcha nupcial un 30% para que la novia hiciera el paseíllo más rápido aunque sin romper la magia del momento. Aún así, él no lo soportó, y cuando la novia llegó al altar él estaba viendo un vídeo de goles de Cristiano Ronaldo en Youtube. Una vez acabó, pudo casarse.

La prejubilación le pilló de sopetón y sin avisar, con 55 años se vio un martes sin nada que hacer, así que se fue a ver una obra. Se trataba de un tanatorio-crematorio de iniciativa privada, pasaban los meses y la obra no avanzaba en demasía, así que por las noches se colaba por debajo de una valla y colocaba ladrillos según las indicaciones que ponía en unos planillos que encontró en la caseta de obra. Unos meses más tarde el alcalde inauguró el crematorio cortando una soga, que iba mejor que una cinta en el símil mortuorio.

Nadie sabe qué ocurrió ese verano pero pasaron dos meses sin que nadie falleciera, y el desasosiego de nuestro protagonista era insostenible. Se había involucrado tanto que necesitaba ver ese horno en marcha. Una madrugada, harto de esperar, raptó al periquito de su vecino y se coló en el crematorio con el objetivo de hacerlo vuelta y vuelta. En un momento de despiste el pájaro se le escapó y empezó a piar haciendo saltar las alarmas. La seguridad privada se presentó en apenas cinco minutos y él, en plena oscuridad se escondió en lo que parecía ser un armario.

Era un ataúd de pino, tapizado en olor limón y con tres centímetros de viscolatex. No murió, pero pasó 31 horas y 25 minutos esperando a que alguien lo hiciera y abrieran el ataúd para sacarlo de ahí. Horas en las que no pudo más que estar consigo mismo.

lunes, 8 de octubre de 2012

Mohamed Barrachina, el primer hombre que entendió la crisis

- Me pone dos quintos de Estrella de Levante y unas aceitunas- Dije al llegar a la barra del bar. Solo veía el pescuezo del camarero, que estaba haciendo un escorzo para poder rebuscar en la cámara frigorífica. 

Para hacer tiempo me giré para ver la tele, donde estaban echando las motos, aunque en realidad no esperaba ver ninguna sino a alguna de las periodistas féminas por las que realmente está aumentando el share. En efecto, en cámara estaba la doce más una veces exnovia de Sergio Ramos pese a que la carrera estaba emocionantísima. Vaya Mundial, 12 españoles y dos italianos peleaban por el primer puesto. En cuanto me desembelesé ahí estaban los dos quintos, tras ellos había una camisa de cuadros en tonos marrones, un reloj dorado con pinta de pesar bastante, y un fino bigote, todo ello enraizado en un aspecto bastante moruno. 

Ese era Mohamed Barrachina, dueño del imperio hostelero en vías de desarrollo más pujante de la vega baja. Su padre, Vicente Barrachina, tuvo un lío de faldas que se le complicó un poco más de la cuenta a principios de los sesenta cuando hacía la mili en Ceuta. No lo supo hasta doce años después, cuando un mozalbete de aspecto algo desgarbado se plantó en su casa de Valencia en plenas fallas con una carta de su madre y varias cajas de petardos en las que había gastado el poco dinero que llevaba encima. 

Al principio todo fue un caos para Vicente, convertirse en padre en plenas fallas era algo habitual, pero lo normal consistía en empezar a ejercer nueves meses después. Su trabajo, intermediario en pequeñas transacciones inmobiliarias a lo largo del litoral mediterráneo le obligaba a viajar bastante, aunque no le venía mal la compañía de Moha para tener algo de conversación en los viajes. 

- Papá, con tanto viaje le estoy perdiendo el hilo a la escuela, ya no soy capaz de recordar de carrerilla las 10 grandes bondades del franquismo.- Comentaba con resignación Mohammed mientras el Renault 4L de su padre atravesaba a todo gas Puerto de Sagunto. 

 - Hijo, vamos a ver. Eso no es grave. Nosotros somos liberales, hemos de estar siempre a favor del sistema que haya, pero sin sentimentalismos. Además, tu ya eres bilingüe y tampoco es bueno estar formado de más en los tiempos que corren.- Replicó el padre sabedor de que aprender el oficio reportaría a su chaval mayores beneficios que conocer exhaustivamente la propaganda del régimen. 

Los servicios de intermediación que ofrecía iban desde algo sencillo como negociar con una constructora la eliminación del IVA de una factura hasta llevarse a la mujer del alcalde a cenar mientras el primer edil se gastaba el IVA anteriormente mencionado. Con el paso de los años Mohamed se fue introduciendo en el negocio de su padre a través de las operaciones más pequeñas y de menor riesgo. Nunca le terminó de coger el gusto a la idea pese a que su madre trabajó muchos años en el mercadillo de Ceuta y genéticamente estaba sin duda concebido para la compraventa y el mercadeo. 

Don Vicente Barrachina se fue haciendo mayor, su cuenta de años aumentaba a la par que algunos alcaldes conniventes de la zona le ponían calles en contraprestación a los servicios prestados. En uno de esos actos, en la Cala de Finestrat, Vicente acabó en el despacho consistorial con la concejala de festejos, una ciudadana holandesa que logró la representación en el ayuntamiento gracias a su idea de adornar de tulipanes el paseo marítimo. Dos meses después y a causa del amor, Vicente le explicó a Moha su intención de cesar en sus funciones profesionales. 

Once años después de aquello, del traspaso de poderes de la empresa familiar, Moha descubrió que el imperio de su padre no era tal. El informe de Oliver Wyman culpaba en gran medida a los créditos de su padre del hundimiento del Banco de Valencia, Bancaja, la CAM, además de un par de matrimonios de centroeuropeos afincados en Marina d’Or. 

Todo embargado, todo precintado. A Moha sólo le quedó un hotel costero de 15 habitaciones y un restaurante en la planta baja del mismo con otras tantas mesas, donde yo tuve el placer de conocerlo. Moralinas aparte, Moha era feliz y había logrado cierta paz, tanta que me sorprendió ver que en el ticket de los dos quintos, anunciaba su negocio como Hotel-Restaurant-Cybercafé. 

-¿Dónde tienes el ordenador? Es que quiero mirar el mail del trabajo.- Pregunté confiado. 

- Pásate a este lado de la barra. Es este mismo que usamos nosotros para hacer la cuenta. Abre el Chrome, que la última versión de Firefox va regular.-

Este era el teclado, austeridad alemana gracias a una chapuza española de ascendencia bereber. Mohamed le había cogido el aire a la crisis. 



domingo, 24 de junio de 2012

¿Qué tipo de gente va a ver la Eurocopa a una pantalla gigante?

Cualquier zapato combina con la Roja
Ayer iba en el metro (por desgracia en la misma dirección que donde se encuentra la pantalla gigante que patrocina Telecinco) en los instantes previos a que España se midiera a Francia y me topé con un ambiente tremendamente patriótico. La radiografía de mi vagón pudo ser la siguiente, más o menos:

-50% de adolescentes alérgicos a los libros, posiblemente todos ellos encarrilados al bachillerato de ciencias sociales y con la intención de estudiar publicidad o periodismo. Todos ellos pintados y ataviados hasta arriba con los colores y emblemas de la patría, la gran mayoría manejaba a la perfección el amplio repertorio de tonadas con gran riqueza en contenidos de exaltación de la nación.
-20% de niños. Todos ellos desafortunadamente influenciados por el grupo anterior. 
-10% de padres/tutores legales que en cumplimiento de sus obligaciones acompañan a sus hijos pequeños que aún no tienen edad suficiente para acceder al primer y más nutrido grupo.
-10% de adultos sin personas a su cargo. La gran mayoría extranjeros cuya única meta en e¡semejante viaje al infierno es hacer por integrarse. Se trata del grupo más consciente y responsable de los hasta ahora expuestos.
-10% de italianos. Este es un porcentaje marginal y no del todo exacto que siempre está en este tipo de eventos. Les da igual el partido, incluso si juega su selección. Tienen un único objetivo, el cortejo y posterior fornicación de lo que pillen del primer grupo, aunque si es de otro tampoco les molesta.

viernes, 22 de junio de 2012

La rara estética del presidente de mi comunidad de vecinos

A lo largo de mi crianza mis padres se afanaron en darme una buena educación. Me inculcaron muchos valores, pero hubo uno que me caló hondo, del cual se hablaba casi todos los domingos a la hora de comer y sobre el que mi padre incidía muchas veces de camino al Carlos Belmonte: el chandal de tactel.

El tactel es al chandal lo que el escai al sofá o Javier Arenas a la Junta de Andalucia. Por eso, incluso después de saber que mi actual piso antes era un prostíbulo de una respetable categoría según las valoraciones de internet, lo que más me llamó la atención era un hombre que paseaba unos coloridos conjuntos de tactel por las zonas comunes.

De tez oscurecida y pelo ensortijado empecé a cogerle cariño, cada vez que me lo cruzaba me sacaba una sonrisa el muy 'salao', y eso que no hablaba nada más allá de un sobrio "Hola, ¿qué tal?". Algo que pasó a ser devoción el día que al ayudarme a abrir el portal de forma muy cortés por yo venir cargado, el elástico de la manga de su chandal se abrió y dejó entrever dos doradas y relucientes pulseras.

Yo ya estaba empezando a sufrir por aquel entonces algunas molestias vecinales, por qué si no iba a ir yo a hacer la compra. Cambié de habitación a una mejor, más grande, exterior y con hilo musical, algo con lo que yo no contaba. En el piso de arriba, día tras día, de 11 a 20 horas siempre la misma canción martilleaba mis meninges (en ocasiones a dúo con los restos de Mahou Clásica del día anterior). Cada vez me ponía de peor humor y sólo bajar al buzón y cruzarme con ese misterioso hombre del tactel me salvaba del maldito piano.

Hasta que un día decidí actuar, con poca inteligencia emocional, para qué negar la evidencia, coloqué está respetuosa misiva en la vitrina destinada a los anuncios de la comunidad vecinal:

La tenía en la basura y he tenido que recuperarla, no penséis que  la puse así en la vitrina,  hay que guardar las formas
Estaba deseoso por ver el resultado de semejante ataque. Pasaron dos días hasta que mi cartel fue reemplazado por la respuesta oficial del administración democrática de la finca. Decía lo siguiente...

"En virtud del Real Decreto Ley 10.3/04/2002 (las cifras está inventadas) los profesionales y docentes de la música tendrán el derecho a desarrollar en su domicilio su actividad profesional desde las 10 hasta las 22".

Al cabo de otro par de días llamaron a mi puerta. Como siempre me ocurre, iba en calzoncillos por lo que me atavié con lo primero que pillé; un bañador de rayas y una camiseta de la República Checa. Me costó reconocerle sin chandal. Mi adorado y anónimo convecino vestía un pantalón marrón con pinzas y una camisa sedosa en tonos pastel, que tampoco era un mal modelo para que nos vamos a engañar.

- Hola, ¿Qué tal? Soy Gabriel Pardo, el presidente de la comunidad.- Dijo con voz afable y tono conciliador.
- ¡Hombre! Me he cruzado contigo por las escaleras alguna vez, no sabía que fueras el presi.- La verdad es que no sabía a qué venía ese señor a verme en plena mañana, pero solo de ver esa camisa amarillenta de manga corta que dejaba todo el protagonismo al oro de sus muñecas ya merecía la pena alargar la charla.
- Sí, es verdad. Cuando bajo a comprar el pan alguna vez te veo. Es por el tema de la música, no sé si viste un cartel algo ofensivo que pusieron abajo.- Haberlo reconocido me dio ventaja en la conversación, o esa impresión me dio.
- Ah, pues no, no he visto nada. Ni siquiera sabía que aquí se tocara música.- La verdad es que me cagué un poco, pero a mí la música no era ni de lejos lo que más me interesaba en esta nueva relación que estaba naciendo.
- Es que te explico, yo soy profesor de música y llevo más de 40 años dando clase. Y hay una ley del Gobierno que nos permite dar clases hasta 12 horas al día. Y lo peor es que a veces escucho a vecinos cantando y burlándose de mí.- Obviamente se refería a mí, pero si ya había negado la mayor, estaba fuera de toda sospecha.
- Pues vaya, la gente es muy irrespetuosa. Los del 2º D es que son unos fiestas. Por cierto, ¿haces deporte?, es que como siempre te veo con chandal.- Tenía que jugármela, ¿por qué cojones vendría a visitarme sin chandal?.
- La verdad es que voy incomodísimo con estos pantalones.- mientras hacía eso de tirar del calzoncillo desde el bolsillo del pantalón.- Lo que pasa es que hoy voy de visita oficial para contar a los vecinos lo de la música, por eso voy más formal.- Ya tenía lo que quería. Presidente, chandal, visita oficial... bienvenidos la república bolivariana de vecinos de la calle Rafael Calvo.

miércoles, 8 de febrero de 2012

Desmontando el vídeo de Canal + Francia del guiñol de Rafa Nadal

El vídeo de Canal + Francia sobre el guiñol de Rafa Nadal y su supuesta capacidad para convertir el agua ingerida en hidrocarburos orinados (no sabemos si diesel o gasolina, irá en función de los riñones), deja entrever en un gag con bastante mala uva pero algo fallido, la poca aceptación de los productos audiovisuales franceses en España.

Prueba de ello son las pésimas taquillas que el cine francés logra en España en comparación con lo que ingresa en el resto de la UE. ¿Si no vemos sus películas cómo nos va a hacer gracia un sketch que compara a nuestro mejor deportista con una refinería humana de petróleo? La razón del cine deja un poco de lado los chovinismos habituales del deporte. Porque si nos dejamos llevar, lo más sensato sería decir que donde los españoles vemos entrega, arrojo y ‘huevos’, los franceses ven doping, trampas y gasolineras que venden aguas adulteradas a Rafa Nadal.

Centrándonos en lo que es el vídeo, el sketch denota una falta de documentación muy grave sobre el personaje. ¿Por qué lleva el guiñol de Nadal un Range Rover? Acaso no está claro que Rafa usa un KIA y que sólo cuando “cambie Mallorca por Miami cambiará de coche”. Los guionistas puede que no, pero nosotros llevamos 16 finales de Grand Slam sabiéndolo. Además, los guionistas, en un alarde de grandeza van y le cambian su pequeño utilitario por un todoterreno, mucho más torpe para las tortuosas calles de Palma. Y que además eleva mucho los consumos, quizá ahí esté la clave de que el guiñol de Nadal, consciente de la crisis y del elevado precio del crudo, se vea obligado a llenar el tanque de su coche de forma manual.

Por no entrar en la vestimenta. Seamos sensatos señores guionistas. No hay más que ver los quebraderos de cabeza que le dan a Rafa Nadal los calzoncillos cuando lleva pantalones cortos, como para ponerle unos vaqueros de pitillo como lleva en el vídeo. ¿No ven que eso es una tortura china? Que no hay Dios que conduzca con semejantes apreturas en esa zona. Pónganle un chándal o un pantalón de traje que siempre son más holgados y resulta más realista.

En definitiva, cualquiera que tenga dos dedos de frente o que haya jugado al tenis media vez sabe que orinando gasolina no se mejora el revés cruzado ni el saque. Así que no veo el problema por ningún sitio.

lunes, 25 de octubre de 2010

Las sobras de octubre

Como últimamente escribo poquito, he decidido revisar las fotos que voy haciendo con el móvil para ver si conseguía alguna idea decente. He encontrado algunas fotos que creo que pueden tener cierto recorrido en el blog.

1. Algunos enchufes de mierda



He aquí la prueba irrefutable de que los enchufes dan asco, sobre todo los ajenos. ¿Veis el cartel que tiene a la izquierda de "SE PERMITE FUM..."? ...MAR Y ECHAR LAS COLILLAS EN LA INSTALACIÓN ELÉCTRICA, imagino que debe continuar, porque no sé cómo habrá llegado ahí dentro toda esa mierda.

Otra teoría es que el propio dueño del bar decidiera buscar para el enchufe un color parecido al del alicatado del local. Lo cual me parecería aún peor. Otra opción es que al ser un bar asturiano, tuvieran la tradición de darle una cucharadas de fabada a cada enchufe a fin de purgar el sistema eléctrico. Que hay gente muy burra.

2. La almohada perfecta

Comprar sábanas en Ikea está bien y mal, como cuando vas por el quinto Gin Tonic, que sigue estando bueno pero sabes que el Almax ya no hace efecto. El caso es que son sábanas muy baratas pero siguen emperrados en que aquí usamos cojines de esos gigantes para dormir. ¡NO, NO y NO! Entonces cuando lavas el juego bueno (ZARA HOME), tienes que hacer un verdadero puzzle textil para que tu cabeza no repose en el áspero nailon. Así quedó la mía.



Una vez terminada la obra maestra me di cuenta de que no estaba tan mal. Lo que salta a la vista en primer lugar es el escaloncillo del almohadón. Muy fácil, la zona baja y convencional para dormir, lo segundo en lo que más tiempo gasto en estar 'encamado'. La parte alta, para mi actividad principal durante la semana y monopolística en el 'finde', ver series. Antes tenía que doblar la almohada para estar cómodamente recostado sin que el ordenador (sobre la pechera, dando calor) me quedara demasiado alto. A veces ponía las dos manos bajo la cabeza para compensar esos centímetros. Ahora no.

3. ¿De quién es este carné de conducir?



Pista: Se conoce que se lo quitaron cuando rodó "60 Segundos".
PD: Película cuyo gran mérito no es ser mala de huevos sino conseguir que Angelina Jolie saliera asquerosa.

jueves, 7 de octubre de 2010

Del uso indiscriminado de la moda deportiva

Yo fui a un colegio de curas y se lo echo en cara a mis padres de vez en cuando. Tengo un recuerdo pésimo del 'cole'. En aquel sitio te mandaban notas a casa hasta por respirar. Como se ha ido demostrando después, siempre me he desenvuelto mejor ambientes más cercanos al libertinaje que al férreo marcaje (rima consonante, que es la que tiene mérito). La mejor anécdota que me dejó el 'cole' fue cuando un día un profesor me llamó a la tarima (sí, ese escalón tan franquista).

- Juan, veo que hoy te estás rascando mucho la entrepierna. ¿Tienes algún problema?- me dijo con una naturalidad que yo noté algo rara. Claro, que no fue a preguntarle al más reservado de sus alumnos.

- Me alegro que me hagas esta pregunta (como dicen los políticos). En primer lugar, me he despertado un poco 'pegao' esta mañana, pero me he duchado como siempre. Con las prisas se conoce que me he dejado algo húmeda la zona escrotal, entonces se crea una peliculilla que genera bastante incomodidad. En segundo lugar y de forma complementaria, estos vaqueros que llevo me vienen bastante pequeños y mi madre los acaba de lavar. Así que llevo las partes bajas como si fuesen unos filetillos de lomo de cerdo en adobo y envasados al vacío.- Obviamente no respondí esto porque habría supuesto una comisión de investigación clerical sobre el estado de mis huevos. Pero una vez pasados los años, creo que habría sido una respues bastante certera.

El tema es que en mi colegio no dejaban llevar chandal. A partir de primero de la E.S.O., todo el mundo tenía que vestir con decoro y llevar un petate con material deportivo cuando había Educación Física. Siempre fui muy crítico con esta medida, a mi me flipa el deporte, y ver como la hora de Gimnasia se quedaba en cuarenta minutos entre cambios de vestuario era una putada. Por no hablar de la cantidad de gente en vez de ducharse se mojaba el flequillo. "¿Y el flequillo de la axila? ¿Ese no tiene derecho a agua? ¡so gorrino!" 'So' es una palabra que se está perdiendo, no digo usarla ya como preposición que es lo que toca (similar a 'Bajo' para los más modernos preposicionalmente hablando), pero como aumentativo tiene su gracia.

En esta tesitura y viendo que no puedes comprarte el último modelo de chandal de táctel de Nike porque no lo usarás, no queda otra que preocuparte por ir agusto y bien vestido auque sea en vaqueros. Esa última frase es la clave de todo, lo único que agradeceré de mi colegio de por vida. ¿Por qué? Muy sencillo; nunca me pareceré a estos dos.

Al joven:



O a su bisabuelo:

lunes, 20 de septiembre de 2010

Federico Renault, la historia de una furgoneta

Creo que lo más español que se puede encontrar en el mundo es un hombre de Cuenca paseando su reluciente y brillante Renault Express (o sucedáneos) por el centro de Madrid a 20 por hora. Y es que aquí ha arraigado más que en ningún otro sitio un modelo de coche tan infame como apreciado por la población rural. ¿Pero quién inventó este novedoso concepto?

En Francia siempre fueron mucho de casarse entre primos y hermanos. Los Renault eran en los albores del siglo XX una especie de borbones de la Locomoción. Vivieron la Belle Epoque como Antonio Vega la 'Movida Madrileña'. Aquello era un no parar de fiestas, 'premieres' y otros eventos que más de una vez acababan en lo que se conoce como 'Gatillazo de Brugal'. La Renault Express nació de una excepción en la que no había ron de importación y bebieron ron 'Petit Noir', que más tarde sería el 'Negrita' de toda la vida de dios.

Nueve meses después Sinclética dio a luz en el Ejido (Almería) a Federico Renault. A su madre aquella fiesta le pilló en Francia por culpa de unos programas de intercambio experimentales que había decretado Alfonso XIII. Hacía un casting de chicas, escogía a las más guapas (según el canon de belleza de la época, mucho más anchas de tobillo y gobanilla que lo que se lleva en la actualidad) y se las llevaba a Francia, así era.

Federico nunca fue reconocido por el imperio de la locomoción, pero le mandaban todos las navidades un catálogo y un llavero, eso dejaba entrever que se le tenía en cuenta. Incluso un verano poco antes de morir su padre, se le invitó a pasar unos días allí y conocer la fábrica de París. Acaban de incluir por convenio laboral que uno de cada cinco coches había que quemarlo, "allí somos más de quemar iglesias", aclaró Federico sincerándose.

Años después y ya con un hermanastro suyo en la dirección de la empresa Federico tuvo una idea. Había heredado unas tierras y había plantado unos tomates y necesitaba un vehículo especial. Así que mandó una servilleta del bar de debajo de su casa con un concepto:



En otra servilleta adjuntaba el siguiente mensaje:
"Haciendo un cálculo rápido, creo que aquí puedo meter 300 kilos de tomates y diez o doce jornaleros. Además, se lo he enseñado a mis colegas del pueblo y todos comprarían, de verdad... que esto aquí lo va a petar".

martes, 7 de septiembre de 2010

En el cine todo es posible

Hace algunos meses escribí este post en en el que hablaba de las formas que a mi entender existían para evitar la alopecia. Había cuatro; el bisoñé, la peluca, el injerto y la administración y dirección de pelos. Ayer pasando por una marquesina de autobús vi un cartel de la nueva película de Nicolas Cage. A diferencia de Javier Cámara o Santiago Segura, a Nicolas le está costando mucho aceptar el poder de la genética.

Estas son algunas imágenes suyas en su vida pública. Cage ya ha tenido algún que otro encontronazo con periodista por el mero hecho de dirigir una mirada al incipiente cartón. No entiendo que se lo tomara a mal, si estuviese bizco o usara un talla cien de sujetador, ese mismo periodista también habría mirado. Vamos, que no se estaba riendo de él ni nada, no es compara esta mirada a la que se hace cuando hablas con una persona con muchas verrugas. En ese momento se mira a los ojos.

Mira Nicolas, tienes 46 castañas y el dinero por castigo, por lo que estás muy por encima de la media. Vale que un peinado chulo ayuda a ligar, pero seguro con varios millones de dolares en Caja Cincinatti tampoco debe ir mal el asunto. Aunque últimamente hay noticias que dicen que uno de sus asesores le ha dilapidado parte de su fortuna. Malos tiempos para Nicolas.

Después de este párrafo voy a poner algunas imágenes del otro 'yo' de Nicolas, el personaje de ficción. Llama mucho la atención que Cage en estos últimos años solo coja papeles de películas fantasticas y de ficción, donde siempre ha de buscavidas o héroe pseudomedieval. Roles que casualmente siempre se calzan una melena andrajosa y perrofláutica. Ojo, esto está muy bien si eres Viggo Mortensen u Orlando Bloom, pero claro... tu no puedes aparecer en la 'premiere' del largometraje prácticamente calvo y luego aparecer en la cinta siempre como si fueras Sansón.

No sé, igual soy yo el único que ve esto un poco raro.

miércoles, 1 de septiembre de 2010

sábado, 28 de agosto de 2010

Dos medidas que valoraría positivamente en un programa electoral

1. Devolver la repostería industrial a los colegios españoles. Se habla mucho de la prohibición de los toros en Catalunya, que si es una decisión tomada desde el revanchismo, que si sólo se prohíbe por ser un icono de lo español. Pero en cambio dice nada de la prohibición de venta de bollería industrial en los colegios españoles. Que viendo a las hijas de algunos políticos, podría ser que también se hubiese tomado desde el revanchismo.

Para un niño, un Bollicao representa el momento de mayor satisfacción de la semana y supone un acto de rebeldía en toda regla. Ya sé que es una mierda de acto de rebeldía comparado con esos suicidas que escuchan Pereza o el Canto del Loco, pero me habéis entendido. Yo me considero un fiel defensor de la repostería industrial en todas sus vertientes. No hay nada más hermoso en el mundo que un paquete de Donettes con la promoción que te regala dos unidades más. Que por cierto siempre está disponible en las tiendas de chinos.

2. El anterior es un motivo menor comparado con este. Esto más que una idea es algo que exijo se corrija ya porque me está haciendo la vida imposible. Pido a Gobierno encarecidamente que renueve el logotipo de los estancos. Me atrevería a decir que es peor ver ese logo que fumarse tres cajetillas diarias. Aquí lo copio, observadlo.



Se habla mucho del de Carrefour pero este es infinítamente peor. ¿Qué coño se supone que es eso? Parece un poco la primera idea que tuvo el tío que dibujó el casco que lleva el malo de “Les Tortugues Ninja” (Si si, es catalán porque yo las veía allá por 1990 en el Canal 9, que se pillaba cuando había buen tiempo en Albacete). Si es que hace falta bastante tiempo para saber que: 1. Ahí hay una “T” y que es de Tabaco. 2. Que lo de fuera, lo amarillo, intenta describir la forma de una hoja de esa misma planta.

Además, si te estás gastando un pastón en llenar de vías de AVE todo tu país, no creo que pase nada por hacer un concurso de propuestas gráficas. Si ya has cambiado el antiguo Renfe (que me da que los diseñó el mismo sinvergüenza), el de Correos y alguno más…si es que por parecer parece hasta franquista. Tomás Gómez tiene una buena oportunidad de cambiar el mundo si anunciase alguna de estas medidas, pero no lo hará. Resulta que les corre más prisa acabar con la corrupción.

miércoles, 25 de agosto de 2010

¿Por qué tengo pasar mis "tuppers" por ahí?

El otro día estaba en la estación de tren de Albacete dispuesto a coger el tren para volver a Madrid, que venía con retraso, como es habitual. Es habitual que yo coja ese tren y también que vaya con retraso, por puntualizar. Lo que no es habitual es que llevase una mochilla pequeña con ropa y una más grande con "tuppers" de especialidades variadas de mi madre. Tras enseñar el billete y el consecuente carnet joven, encaré la máquina de rayos x.

-Hola. Buenas noches.- Saludé al guardia de seguridad, que por cierto era árbitro cuando yo jugaba al fútbol en la categoría de alevín de segundo año.
-No, no. La otra bolsa también tiene que pasarla señor.- Me dijo cuando ya estaba para recoger la mochila.
Aiba! Se me había olvidado.- Me quedé pensando un rato y volví a la carga.
-Pero Floro (como se llama el individuo, que dicho sea de paso, nunca ha tenido muchas luces) esto son "tuppers" de mi madre.-
-Nada, nada, eso tiene que pasar por el scanner.- Empezaba a ponerse intransigente, y jode bastante cuando una persona que es así cortica se te pone chulo.
-Vamos a ver, pero qué necesidad hay de dar un baño de uranio al pollo con almendras de mi madre. ¿Qué medida de seguridad es es?.- Y ya no sé cómo seguir...

sábado, 14 de agosto de 2010

El día que sin querer me convertí en un director de recursos humanos muy especial

Alquilar piso es parecido a echarse novia. Tiene que pasar un tiempo para que conozcas sus defectos, su cosas buenas y sobre todo… quien ha estado ahí dentro antes. Hace algo más de un mes que he alquilado un piso con unos amigos y esto es lo que ha pasado:

Yo siempre he dormido a prueba de bombas, podría tener a media Suráfrica tocando la vuvuzela que aún con esas echaría más de doce horas grogui. Al principio estaba yo solo en el piso, tengo la “suerte” de ser el único que trabaja en verano. Pasaron unos días y me daba la sensación de que alguien llamaba a casa por la noche, tocaban al timbre y se iban. El típico gamberreo de niños, pero a las cuatro de la mañana.

Pasó un tiempo sin ocurrir, o al menos que yo me enterase, pero a la semana los timbrazos volvieron. Una noche en la que dejé de beber CocaCola sin cafeína decidí coger el telefonillo.

- ¿Si? ¿Quién es?- Dije con voz despejada y bastante clara.-
- ¿Es aquí lo de las chicas?- Soltó una voz de estas así roncas de hombre pueblerino de metro setenta, entradas y camisa de seda.
- ¿Qué dice señor?- No lo había entendido muy bien, aunque igual no quería entenderlo.
- ¡Es que se escucha muy mal esto! Venga, abre ya, que traigo los sesenta euros preparados.- Esto si que no lo entendí, lo narro así porque supongo que sería lo que dijo.
- Espere señor, que salgo y hablamos por el balcón- Salí como uno va por casa en verano, en calzoncillos y una camiseta vieja.- ¿Qué quiere a estas horas hombre? Que ya estoy hinchao de que llaméis a estas horas.-
- Ay pájaro… ahí en calzones. ¿Acabas de terminar la faena o qué? Ábreme venga, que la última vez que vine eran tres, alguna tendrás libre ahora mismo.- Ya me olía mal la cosa. El tío era además de estos que tienen varias verrugas por las cara. Colocadas al azar, como si fuesen minas.
- ¿Tres qué? Pero no ve que yo estaba intentando dormir.- Ya se me notaba medio enfadado y más viendo que el señor este con tantas verrugas se me quería meter en casa.
- Pues tres chicas, que va a ser. Pero nada, si están las tres ocupadas me voy. Dilas que ya volveré mañana, que la mujer se ha ido a la playa con dos amigas.- Ahí acabó la conversación. Con ese “dilas” que me ha dolido escribir por dos veces. Sabía por donde iba, pero creí que se habría confundido de calle, piso, casa, ciudad o verruga.

Tres semanas después veo que me llega un mensaje en Facebook de uno de mis compañeros que estaba veraneado:

Juan, acabo de encontrar más de 1200 entradas de Google sobre nuestro piso. Antes era una casa de esas que se dedican a repartir felicidad. PD. Eran tres canarias, 60 el completo. No lo hagas por menos, que la finca debe mantener su caché. Jajajajaja!!

El caso es que me resultó raro que todas las habitaciones tuvieran cama de matrimonio.

sábado, 31 de julio de 2010

Las manchegas aventuras de Tito

Uno de los dudosos honores que tiene Albacete es el de haber sido sede de las Brigadas Internacionales durante la Guerra Civil. Dudoso por el contexto de guerra, jamás por los ideales de sus combatientes. Miles de jóvenes de toda Europa se desplazaron a Albacete para luchar junto al ejercito republicano. Pero no va de guerra esto.

Mi abuelo, que tendría por aquel entonces 14 ó 15 años, se empeña en que en una visita al médico le tocó esperar turno con Tito (Josip Broz). No sé si será verdad, porque a menos que Tito conociera el futuro y llevase un cartel que dijese “Me llamo Tito y seré Mariscal en Yugoslavia”, mi abuelo no tenía por qué saber quien era ese señor. Pero lo de imaginar a Tito en Albacete, me mola mucho.

Una vez pasaron consulta todos los niños, era el turno de Josip. Llevaba muy poco tiempo en Albacete. Había llegado a Valencia en un barco especial financiado con el dinero que más tarde sería compensado con el oro de Moscú. Su trayecto fue Split-Palermo (controlado por la Mafia era más seguro que cualquier otro puerto de Italia manejado por Berlusconi)-Ibiza-Denia. Una vez en Denia, cogieron un bus y se vinieron por la Nacional Tres hasta el “Nueva York de la Mancha”.

-Buenas tardes. ¿Qué le ocurre?- Tito tenía una cara bastante común y el médico creyó que podría ser de Valdepeñas o Tomelloso. Pero Tito apenas hablaba castellano. Solo tenía un papel que le había escrito la señora que se encargaba de limpiar los retretes del cuartel. En él se especificaban los síntomas que tenía el futuro Mariscal.

Tito le entregó el papel. Pese a trabajar en aquello, la nota era ejemplar. No tenía ni tachones, ni faltas. En ella se leía:

El doctor sacó uno de esos libros que los médicos tienen para conectarse con Dios. Mi madre dice que los médicos son primos hermanos de Dios. Por su sapiencia y por su arrogancia (esto lo digo yo). Mientras tanto el joven Josip estaba inquieto, entre que la butaca era de “escai” y no transpiraba mucho, su uniforme 50% nylon, y que su último paso por el baño no había tenido un corte limpio, no se encontraba nada cómodo.

-Pone aquí que eres de Croacia, tengo yo muchas ganas de ir a Budapest, me han dicho que tiene unos balnearios que son mano de santo.- Dijo el médico mientras buscaba algo que cuadrara con las dolencias de Tito. Él no entendía ni papa, pero asintió de forma simpática.

Josip no aguantaba más, tenía los glúteos chorreando y se tuvo que levantar. Además, ese rumiar que describía la nota le estaba volviendo poco a poco.

-Te quieres que creer que no encuentro nada que cuadre. Me cago en la hosti (esto también lo dice mi abuelo). A ver… aquí está, dolencias gástricas. Pues lo que tienes va a ser, va a ser… un momento que ahora mismo te lo digo-.

Tito no aguantaba más, tenía el esófago como el MediaMarkt en el día sin IVA. Hizo un par de muecas y leves quejidos, pero no encontró respuesta en el facultativo. Seguía absorto en su libro. Así que Tito, por muy mal que le supiera, se vio obligado a expulsar por vía oral.

-¡Leche! Eso son patatas a la riojana.-

El pobre eslavo se tranquilizó al ver que el médico no se había enfadado. En su país los médicos tenían muy mal humor, bueno, casi todo el mundo. Tito seguía haciendo señas y aspavientos, trataba de decir al médico que en la otra cara de la nota de la limpiadora había más cosas escritas. Le costó un rato al médico, pero al final lo pilló. Ponía lo siguiente: