miércoles, 21 de mayo de 2008

Medicina Popular. Consejos Varios.

Hola amigos de lo ultraterrenal. Hoy traigo un par de consejillos para paliar algunos de los problemas más habituales y temidos por la juventud actual. No están ni mucho menos probados y han de pasar por un periodo de prueba pero no obstante os invito a probarlos sin ningún tipo de problema. Puede que no funcionen, pero desde luego tampoco son contraproducentes.

El primer consejo reza contra uno de los mayores miedos de la juventud masculina: La alopecia. Por cualquiera que sea el motivo esto pasa y muchas veces en jóvenes, por ello es normal tenerle cierto miedo y respeto. Los genes son los genes y por mucho mapa del genoma que eso parecía que iba a ser la polla esto es inamovible. Una vez que empieza a caer no para.

Andando el otro día por Leipzig con los amigos vimos una de las posibles ideas que triunfen en el futuro. Lo normal si se te empieza a ver el cartón es raparse o cortarse el pelo bastante para tratar de disimularlo. Esto es una medida tardía y en muchos casos, la mayoría erróneo y que ralentizar el proceso, lo ralentiza. Lo más triste de todo esto es que el pelo se haya convertido en un simple complemento de moda. No olvidemos que el pelo tiene la función de proteger la "almendra", la "quijotera".

Tras una larga diatriba y mucho debatir llegamos a la conclusión que la alopecia es algo que hay que frenar desde antes de que aparezca, para ello habría que obviar su función como complemento de moda. Desde Medicina Popular aconsejamos las rastas como sistema de prevención en la caída del pelo. También es altamente recomendable lavar el pelo poco. Por todos es sabido que el champú es detergente para las cabezas y corroe mucho.

Esto tiene una base científica. Si llevas el pelo con rastas y bastante gorrinete no solo el pelo se agarra mejor a la piel, si no que en el caso de caer se adhiere al matojo de pelo antes de caer al suelo. Es decir, el pelo puede caerse pero seguiría sujeto a la cabeza. Esta es la mayor ventaja aunque tiene un gran problema aun no testado.

De caer mucho pelos y quedar adheridos el contrapeso podría ser mayor que la fuerza que los pelos aun sujetos ejercen. Esto haría una palanca y podría hacer caer una rasta de una sola vez. Esto podría generar algunas situaciones algo violentas. En conclusión, aunque aun no esté probado recomendamos encarecidamente probarlo y ya de paso me reenviáis un informe con los resultados.

martes, 13 de mayo de 2008

Día -80. Especial de Pentecostés

Como los más grandes de la historia, después de un periodo tan extenso de descanso, ocio y vacaciones voy a intentar dejar satisfecha vuestra ansia de lectura con un relato largo. Sí, un largometraje. Es realmente complicado porque dar orden y concierto a tantas cosas me va a costar un poco, pero aun así me veo capaz. Primero como siempre os pongo en situación. Son las seis de la tarde, hace 25 grados en Leipzig y me estoy clavando una cerveza. Beber solo está mal, pero acabo de sufrir algo muy desagradable y necesito hidratarme.

La semana pasada fue una de esas en las que todos los días te levantas con el pie izquierdo y lo peor de todo es que te das cuenta de ello. El lunes me disponía a ir a clase cuando descubrí que el guardabarros de mi bici estaba roto, le pegue una patada y me colé en el tranvía, fin del problema. El miercoles comencé a utilizar el móvil como mp3 para escuchar música, a media tarde aparecieron unas rayas grises en la pantalla. Nunca más se volvió a encender. El jueves era el día, venían mis amigos de la “complu” de Madrid.

No podían contactar conmigo pues no tenía móvil, no podía recogerlos pues no tenía bici, así que le pedí a los amigos que dejaran un móvil y una bici para poder localizarlos. Cuando ya sabía donde estaban y estaba de camino mi pantalón vaquero favorito (el mas viejo y roto) se me enganchó en la bici produciendo estragos de los cuales no se repondrá nunca. Los encontré, fuimos a bebernos unas cervecillas y nos fuimos a casa a descansar. Ahí no iba a acabar el día. Al llegar a casa me esperaban varias sorpresas que supondrían un importante quebradero de cabeza.

Antes de entrar ya noté el ambiente algo viciado. Nada más hacer acto de presencia Liesa me dijo que Elodie había tenido un accidente y estaba en el Hospital. "¿Que le ha pasado? ¿Es grave?", me dijo que no tenía ni idea y que ella se iba de fin de semana a su casa. Me pidió el favor de que le cuidase el hamster (sí, un ratón) "échale agua cuando le falta y de vez en cuando comida". Esta petición resultó ser una de esas cosas que te entran por un oido y salen por el otro sin dejar el más mínimo rastro. A los 3 minutos se me había olvidado el ratón y solo podía pensar en que tenía la casa para mi solico.

Para colmo de males este fin de semana había en Leipzig una de las más importantes reuniones de góticos. ¿Que son los góticos?, pués esa gente que tiene la sana y fresca costumbre de vestir de negro incluso si van a Murcia un 10 de agosto y además se dan un poquito de colorete blanco para parecer pálidos. Lo más gracioso de todo es que dentro de esta tribu urbana hay varias ramas. Algunos van vestidos de época, con su enaguas, otros van con pinchos y uñates largos y luego también hay invertidos. Si, si, en el movimiento gótico también hay travestidos. He aquí un ejemplo claro.



Con el "run run" en la cabeza de tener que ir a ver a la francesa al hospital comencé el fin de semana de ocio con los amigos. Tras enseñar lo más bonito de Leipzig, pedir unas pizzas, hacer una tortilla francesa y beber cervezas nos plantamos en el sábado. Fuimos a Dresde, una ciudad preciosa, posiblemente la más bonita de Alemania. Pasamos el día andando y diciendo gilipolleces a mansalva. A eso de la 21:00 llegamos de nuevo a Leipzig, compramos un regimiento de salchichas y nos fuimos a hacer la cena.



Como estaba escrito nos fuimos a dar una vueltecica por ahí, "na", nos volvimos pronto, a las 07:30 o así estábamos durmiendo. Como teníamos que ir a Berlín nos recogimos pronto. A eso de las 13:00 nos levantamos a cual en peor estado y nos pusimos manos a la obra. Por casualidad se me ocurrió ver si tenía nuevos mensajes y efectivamente mi tez se tornó pálida por momentos. "Hola Juan, ¿Como va tu fin de semana?, ¿que tal está mi hamster?". Como si me persiguiera el demonio sali echando leches a la habitación de Liesa para ver si el hamster había soportado mi negligencia.
Al principio pensé que nó, que estaba fiambre, le pegue una patadita y de repente salió a jugar con su rueda esa que da vueltas.

Acto seguido y contento de mi suerte respondí el mensaje, "Todo bien, tu hamster está perfectamente, le cambio el agua y la comida a diario". Total, el ratón no le va a decir que ha estado a pan y agua cuatro días y así de paso quedo como un compañero de piso responsable y encantador. Para seguir con las buenas acciones me fui al hospital a ver a mi otra compañera de piso. Eso ya es arena de otro costal, ataviado con mi sombrero de estrella del pop hice entrada en el Hospital, pregunté a la enfermera y entré en la habitación de Elodie. Su aspecto no era nada bueno, con el pelo alborotado y algo aburrida parecía alegrarse de mi presencia.

Su aspecto y demás es lo de menos, había otras cosas mucho mas llamativas. Decía llevar 3 días estudiándose un Atlas, cuando yo llegué iba por Bolivia, esa parte no le gustaba mucho, dice que Brasil es mejor. Tras 4 días allí ya había decorado un poco la habitación a su gusto, aquí viene lo bueno. Frente a la cama tenía dos fotos de su perro, uno de esos blancos y horribles que parecen ovejas. Pero lo que más me llamó la atención fue la foto que tenía en la mesa supletoría.



Era muy antigua pero aun así me la jugue por hacer la gracia y buscar el escarnio. ¿Quien es ese?, ¿Tu abuelo?. Empezó a reírse con cierto aire de superioridad y me contestó "No, es Proust, mi escritor favorito". He de confesar que eso me dejó roto, sin recursos. Empecé a pensar que sería de mí si estuviera en su lugar, quizás pondría una foto de Maradona o de McEnroe. La verdad es que no le veía mucho sentido a eso de tener una foto del tipo ese que igual si lo hubiese conocido e habría caido mal. Me despedí con la educación de la que me han provisto mis padres y me fui a la estación para coger el tren a Berlín.

En Berlín un poco lo de siempre, mucho andar, mucho comer y poco más. Es una ciudad que no se puede ver en 5 horas. La verdad es que me he reido más este fin de semana que los últimos dos meses. Conversaciones rocambolescas, escatología fina y profesores ególatras, estos han sido los tres temas centrales del viaje. En Friedrichstrasse me despedí de ellos y se fueron para el aeropuerto, yo me volví al pequeño París. Sobre las 16:00 estaba en casa de nuevo, me di un agüica y me fui al hospital a llevarle el ordenador a la francesa que con tanto libro del tipo ese de la foto se va a quedar "idiota". Con las mismas le lleve el ordenador con 6 capítulos de la serie Robin Hood. Menos glamuroso que el tal "Proust" pero más entretenido y sosegado para situaciones de aburrimiento.

Ayer le dieron el alta, subió a casa, estuvo un rato y se fue de paseo. ¿A donde coño vas con la pierna rota? Al volver estaba cansada la pobre y la otra compañera de piso me pidió que la subiera. "¿Acaso tengo cara de celador o de camillero?" por humanidad la subí piso y medio. Lo peor de todo es que o por francesa (que los gabachos son muy gorrinetes) o por el tema de la pierna, no puede ducharse todo lo habitualmente que la higiene demanda. Al cargar con ella noté como ciertas toxinas emanadas de su cuerpo (generalmente salidas del ángulo obtuso creado por la unión del tronco y el brazo) viciaban el ambiente.

¿Sabéis que es lo peor de todo?. Que das mano y te cogen el brazo, esta mañana me han sacado de la cama a las 12:00 mientras dormía la mona para repetir la misma operación. Para terminar voy a poner una fotico de los cuatro que hemos dado un rápido y eficiente tour por lo mejor de la antigua RDA. Estamos subidos al Panorama Tower, el rascacielos de Leipzig, 120 metros o así. Nada espectacular pero con una muy buena vista.

domingo, 27 de abril de 2008

Día -102. ¿El 2 de mayo? mmm... creo que me viene bien.

Manuela de Malasaña no solo es una señora que tiene un barrio con un montón de bares en el centro de Madrid. Esta celebre mujer a la cual le riegan la plaza día si y día también de pipi y alcohol existió. Mejor dicho, dejó de existir hace casi 200 años. "Manuela" además de una muy utilizada acepción para onanistas y pajilleros fue una de las principales heroínas del levantamiento de los madrileños contra los franceses el 2 de mayo de 1808. Pues eso, en vista de la tesitura que tengo en casa y dados mis constantes altibajos en la convivencia con la chica francesa he decidido celebrarlo.

Por cierto, ayer me compré en el "H&M" (el IKEA de las prendas de vestir) un sombrero muy bonito. Pienso ponermelo como pieza central de mi indumentaria el 2 de mayo para parecer un poco más de la época. En las películas antiguas todo el mundo lleva sombrero, eso es así. La verdad es que tengo que seguir dandole vueltas a la celebración, tampoco tengo muchas ideas y las que tengo son todas bastante enfermizas. Hace falta buscar algo gracioso, si se os ocurre algo lo podeis dejar en comentarios. Y no Javi, no pienso empapelar la casa con fotos de Raúl. No vés que Raúl no estaba vivo en 1808, no tiene sentido.

Todo esto está claramente orquestado hacia un único objetivo, tratar de molestar a la francesa y si se puede intentar emborracharla, que no sale nunca y que mejor que hacerlo recordando a los hermanos Bonaparte. El viernes me obligo a limpiar la cocina, me sentí como cuando mi madre me mandaba poner órden en mi habitación a los 8 años y obviamente me sentó muy mal. Bien es cierto que me tocaba a mí, pero ella no es nadie para recordarmelo. Después leí en un diario lo del 2 de mayo y me pareció una forma muy elegante de tocarle las narices. Además, ella nunca podrá celebrar un levantamiento contra los españoles, asi que no hay revancha posible.

Hoy por hoy para nosotros el 2 de mayo de 1808 fue algo cojonudo, de lo contrario yo igual hoy respondería al nombre de "Jean", vaya que estaríamos todos afrancesados y eso no mola nada. Pero pensemos en la gente que vivía en aquella época. Yo a Pepe Botella lo conozco muy poco, pero lo suficiente para saber que no era peor que Fernando VII. Esa gente se levanto en armas y murió peleando contra los Bonaparte y todo para acabar con el lerdo de Fernando VII. A donde quiero llegar con esto, pues a que hay que valorar el 2 de mayo como lo que fue, una buena idea que se fue torciendo hasta llegar a poner a Fernando VII de nuevo en el trono.

Lo que tengo pensado para el viernes de momento es un poco difuso y aun hay que darle forma. La idea de momento es hacer una reunion de amigos donde no faltará la tortilla de patatas, el calimocho y la música españoles. De echo he puesto a bajar la discografía de Peret, muy socorrido para este tipo de fiestas. Seguramente también haya un momento para poner el himno de Riego, él también participó en la guerra de independencia y dado lo bonito de la canción viene como anillo al dedo.

domingo, 20 de abril de 2008

Alemanía: cuna de la gastroscopia popular.

Antes de nada y por si os encontráis algo perdidos ante este extraño título, he de recordaros que hoy estreno sección y que en el anterior "post" (Medicina Popular, introducción) está explicada esta nueva parte del blog. Aunque el título no es del todo veraz, lo entenderéis rápidamente. Observad fijamente la siguiente foto.



Como podéis ver se trata de un retrete, Acto seguido explicaré que innovaciones presenta este retrete a nivel sanitario frente a las que puede presentar cualquier "WC" español, francés o portugués. Dejo a un lado los ingleses por estar enmoquetados (eso es una guarrería, sobra decirlo) y los marroquíes por utilizar letrina y manguerita. (eso también es una cerdada que no recomiendo en ningún caso)

Según podéis admirar, este retrete alemán además del color (blanco roto, que es mucho más sufrido) presenta una novedad principal. Al contrario que en España, el pequeño pozillo de agua donde se deposita la caca se encuentra en la parte delantera de lo que podríamos llamar "la taza". Podéis pensar que esto tiene más desventajas que beneficios. "En el hipotético caso de excretar blando por lo que fuera, me vería obligado a pasar la escobilla al tener que recorrer la caca más distancia". Es una forma de verlo, pero no la correcta.

Si os fijáis, la forma del retrete alemán es mucho menos pronunciada creando así un pequeño rellano. He de decir por experiencia propia que el rellano funciona y salvo rara vez, el bulto expulsado descansa ahí sin caer al pozillo. ¡Que guarrería! estaréis pensando, pues sí, no es de agrado limpiarte mientras observas la reciente escultura salida de tu cuerpo. Sin embargo esto tiene una explicación higiénica y otra médica de mucho mayor peso.

En primer lugar, este descansillo a priori tan desagradable nos evita esa extraña sensación de frescura y humedad provocada por el violento choque de la deposición contra el agua. Esta ventaja se pone más aún a mi favor si hablamos de baños públicos, restaurantes o cafeterías, donde a veces la cadena no va del todo bien y ese liquidillo salpicado a veces contiene otros elementos, como pudiera ser el orín ajeno.
Esto por un lado.

En estos tiempos en los que los hospitales cada día están más masificados, la medicina moderna también recomienda encarecidamente la implantación de este tipo de retrete. Tras hablar con los mejores expertos en aparato digestivo del mundo, todos coinciden en la idoneidad de este vanguardista y atrevido vater. El hecho de poder observar el excremento antes de mezclarse con el agua, permite al paciente un análisis mucho más exhaustivo. ¿Quien no ha excretado blando y al entrar en contacto con el agua se ha resquebrajado perdiendo la poca solidez que tenía?

Mediante este retrete se puede analizar el color, la textura, el olor y la densidad de la deposición como si de un cultivo de heces profesional se tratara. De esta forma y sin necesidad del incómodo traslado al ambulatorio, podremos saber qué nos ha sentado mal y ponerle así remedio con la mayor premura posible. Creo que está todo dicho, ahorrarse unos eurillos por un retrete inseguro y obsoleto ya no merece la pena. No debéis jugar con vuestra salud.

Medicina Popular. Introducción.

Llevo ya unos días/semanas dando el coñazo con tonterías, que si la francesa por aquí, que si lo otro por allá, contando nada más que penurias sin gracia alguna. Ayer hablando con los amiguetes volvío a salir el recurrente tema de la medicina popular, ¿que es esto? os preguntareis. La medicina del pueblo es un campo enorme, lo que en resumen podríamos llamar "El arte de conocer el cuerpo sin estudiar medicina". En este tipo de medicina todo se basa en experiencias personales y vivencias desagradables. Y es que en Alemania, sobre todo en el este van muy por delante de nosotros en este tema.

Pues eso, que he decidido abrir una nueva sección de mi blog, se llama "medicina popular" y tratará de todo aquello que podemos hacer para mejor nuestro cuerpo sin necesidad de un facultativo. Sin más os dejo con la primera entrega.

miércoles, 16 de abril de 2008

Día -113. Diferencias culturales

Desde que la civilización es la civilización franceses y españoles hemos tenido grandes diferencias culturales. Desde la época de los romanos (que siempre estaban en verano, en las pelis siempre salen en paños menores y sin abrigo, luego dicen del cambio climático) Galia e Hispania siempre han estado a la gresca. Para probar esta verdad he tenido que convivir con una francesa en el mismo piso. Y no es que sea mala gente, pero hay diferencias culturales.

Para los franceses, arrogantes y prepotentes con razón nosotros somos esos pobres gandules que vivimos del cuento en cuanto cruzas los pirineos. Para nosotros, gandules hasta cierto punto ellos son los vecinos de arriba, e intentamos picarles el billete en cuanto podemos. Igual hablo solo por mi mismo pero este párrafo es innegable que ha quedado bonitos de "cojones". Ahora va el ¿por que?, la explicación de este relato.

Ayer entraba Elodie por la puerta (la franchute) gritando como una neurótica. Decía haber visto un antiguo mapa de Leipzig en el que la calle más famosa de la ciudad recibía el nombre de un fatal dictador. Como si se tratara de una adivinanza nos invitó a Liesa y a mí a averiguar el nombre de dicho dictador. Liesa se la jugó por Jozef Stalin, no era mala opción pero yo tenía guardado el tarro de las esencias. "¡Ya sé!, se llamaba Napoleón Strasse" grité sabedor que alguien superaría mi alarido.

"¿¡Que dices!? Napoleon era bueno, y además francés. Se llamaba A. Hitler Strasse". Menudo berrinche se pilló la pobre y vaya risas nos echamos Liesa y yo. También me dijo que no dijera nada malo de Francia, que era su país y le molestaba. Ahí se acabó el episodio, nada más. Simplemente creo que al revés no se habría dado la broma. Si ella hubiese dicho Franco... si, en efecto era español, pero de bueno no tenia un pelo. Ni malo, simplemente no tenía.

El segundo capitulo lo viví un rato después. Tenía una pizza en el horno y cuando ya estaba a mi gusto la saqué. No sé si es una teoría mía, pero las pizzas como mejor se cortan es con tijeras, ni ruedecica de esas ni cuchillo ni leches, unas tijeras. Al lado de las sartenes vi unas, así que procedí a realizar el corte. Cuando me disponía a partir los cuartos en octavos entro Elodie, me miró y de nuevo gritó. "¡¡¡Mis tijeras!!!, no son para la cocina, son para actividades plásticas". Agaché la cabeza y seguí cortando.

Cuando terminé, levanté la cabeza y le dije "estaban con las sartenes, perdona que haya pensado que eran para cocinar, pero estaban allí". Entonces se calmó, le lavé las tijeritas de los cojones y se las llevé a su habitación. "Elodie... aqui las tienes, como nuevas", me miró con algo de desprecio y me dijo "ummm... que bien, ya no huelen a queso". Será porque tengo la mala costumbre de fregar con jabón y agua.

P.D. Para que veais que no soy el único que le pico el billete a los franceses.

miércoles, 9 de abril de 2008

Dia -120. ¿Dices que cumples 23 años?

Esta vez no voy a pedir perdón por llevar 300 años sin escribir porque ya es un poco de vergüenza, pero entre la semana en España y demás he perdido el hilo. Pues nada, como habréis visto he cambiado el contador ahora va a ir hacia atrás. Primero porque he perdido la cuenta y segundo porque ciertamente estoy más del final que del principio de esta experiencia llamada Erasmus. Nada más que por ello hay que disfrutar lo máximo de aquí al final.

Hoy os voy a hablar de lo ocurrido el pasado sábado en mi casa, algo muy fuerte que me dejaría marcado de por vida. Lo que sucedió no era otra cosa que la celebración del cumpleaños de mi compañera de piso, Liesa, sí, esa que me corrigió casi todos los trabajos del primer cuatrimestre, una chica majísima. Practicamente ella sola preparó un montón de zumo de fresa natural para hacer cocktails y decoró casi toda la casa con motivos veraniegos. Hasta ahí practicamente todo normal.

Empezaba a las 20.00 la fiesta, asi que me metí en la habitación hasta la hora "H" para ver una peliculilla. Elodie, la francesa, me interrumpió y me invitó a salir a departir con algunas mozas que a había llegado. Fue al salir de la habitación cuando comenzó todo. Al entrar a la cocina un aroma a fuerte sudor invadió sin resistencia mis fosas nasales, era un edor similar al de los vestuarios de los equipos de fútbol después de hacer carrera continua una hora.

Periodista de vocación y curioso como virtud me puse a investigar a quien le "cantaba el alerón". Bien es cierto que yo llevaba unos días con el desodorante gastado, pero a cada uno le gusta su propia marca. Las arcaditas que me entraron no tendrían sentido si eso hubiera salido de mi fábrica. Ante todo traté de abrir las ventanas de la cocina para frenar el mareo que me estaba entrando, pero como no, mi vecina francesa (con la que mantengo grandes diferencias culturales) se empeñó en cerrarlas. Entretanto fue viniendo más gente y no pude terminar mis pesquisas.

Cuando ya éramos más de 7 ó 8 personas en la cocina y estaba perdiendo consciencia debido al colocón de sudor femenino ocurrió lo que cambió mi vida. Corría un momento de aburrimiento generalizado y silencios incómodos cuando alguien sugirió una idea. Así de inicio no cogí la idea por aquello del idioma, así que me enteré un poco sobre la marcha. Vi como mi vecina iba a su habitación a por unas sillas, también pasaba a las demás habitación para más sillas. También vi como colocaba las sillas en círculo y animaba a la gente a levantarse.

Al principio andaba perdido, pero ese juego me sonaba de algo. Al rato me di cuenta que ya había jugado a ese juego, 15 años atrás, era el juego de las sillas. Si, si, ese en el que se pone una silla menos de la gente que participa quedandose siempre uno de pie que resulta perdedor. La gente reía, disfrutaba y hasta parecía satisfecha con lo dicho fiestón le estaba aportando. Menos mal que aun vino más gente y ya no teníamos más sillas, porque sinceramente yo me veía jugando el Campeonato de Europa de sillas.

Con esas esperamos hasta las 12.00 para hacer la tradicional entrega de regalos, en este caso de libros. Debió recibir como 10 libros distintos, va a tener libros hasta el 2015 aun leyendo rápido. Yo pasé casi todo el rato hablando con un chaval de Dresden que como yo, no conocía a nadie de los elementos que allí jugaban a las sillas. El acento de Dresden es como el murciano del alemán, no se entiende nada y hasta los alemanes dicen que es muy desagradable. Fue un poco conversación de besugos, pero nos entretuvimos mientras veíamos las intensas semifinales del corro de la patata.