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domingo, 20 de junio de 2010

El Tobillismo, esa pandemia

Hoy, en un nuevo capítulo de mi serie "medicina popular", voy a hablar de una de las mayores lacras de la humanidad. Una atrofia que amenaza con reventar toda figura femenina de aspecto apetente para el macho español. ¿En qué consiste el tobillismo? Se trata de una enfermedad congénita que afecta a las mujeres y que hace que los huesos de sus tobillos sean inaccesibles a la vista.

El principal síntoma de este mal se encuentra en una desmesurada cantidad de carne y grasa en los alrededores del tobillo femenino, dándole así una imagen gruesa y desagradable. El problema de este mal, además de no tener cura es que repercute en el resto de la figura de la mujer de igual manera que en la pequeña articulación del pie. Pese a que el tobillo es la principal zona de acción de la enfermedad, las muñecas o gobanillas, también son muy susceptibles de mostrar las primeras malformaciones.

"Mira esa chica, es que es ancha de caderas" esto es un error garrafal que se comete con frecuencia, pues el problema no está en las caderas. "Mira más abajo, si las sandalias le van a explotar", efectivamente, tiene un problema agudo de Tobillismo. La comunidad médica ya está al tanto de este problema y se ha realizado varios congresos al respecto. En principio no les gusta el termino "Tobillismo" pues no explica la raíz del problema. Ellos abogan más por denominarlo "Mal del tordo; carita fino y culo gordo".

Una vez ataca, un brote agudo del "Mal del Tordo" puede ser letal y solo se puede frenar con dosis exageradas de ejercicio y liposucciones varias en las zonas afectadas.

Ejemplos de "tordismo agudo": Mariah Carey, Maria Teresa Campos, Trinidad Jiménez, Carolina Ferre, Maria Antonia Iglesias (Microtordismo, variedad experimental), Ana Aznar, Jennifer López y muchas más...

*Esta lista se puede ir actualizando con vuestras sugerencias.

domingo, 23 de agosto de 2009

Teorías anormales

Muchas veces me he planteado que qué ventajas podría tener vivir en la Edad Media. Ya sé que como dilema moral o duda existencial deja bastante que desear, pero lo he pensado a veces y punto. Llamadme raro o lo que queráis. La primer ventaja que conseguí sacarle a la vida en tan ancestral tiempo tiene que ver con la medicina. No me refiero a los cuidados médicos sino al estado psicológico del paciente.

Hoy en día te pones malo y a la mínima estás en urgencias, hay mil pruebas para todo y no hay dolencia que no se pueda diagnosticar o conocer. Eso a mi me resulta estomagante, vale que al final te curan, pero cansa un poco. Sin embargo en la Edad Media te podría empezar a doler el estómago, tener una úlcera y tener que apechugar con el dolor para siempre. Dice mi hermano que esa época lo que había era entendidos. Un entendido en medicina te puede dar una idea de lo que tienes, pero ni te receta, ni te cura, ni nada de nada. "Sé lo que le ocurre, pero aún no se han inventado las gastroscopias, esto no se puede tratar de momento". Eso como mucho.

La segunda ventaja tiene que ver eso, los inventos. Ahora está todo inventado, es dificilísimo ser un genio. Newton, Copernico y toda esa gentuza no descubrió una mierda, simplemente pusieron por escrito cosas que son de perogrullo. Para que necesito yo saber que las manzanas tienden a caer. Se caen y punto, porque se tiene que caer. Pero el hecho de saberlo en sí a mi no me reporta ningún placer.

Por eso llevo un tiempo tratando de inventar teorías que hagan la vida algo más cómoda a la humanidad. La mayoría de ellas, además de falsas, no están comprobadas. La primera de ellas es sobre la resaca y ya he tratado de darle cierta divulgación en mis círculos de confianza. Ahí va. Creo que cuando te acuestas borracho hay que dormir sin almohada, de ese modo no hay resaca al día siguiente. La he probado millones de veces y no funciona, pero la penicilina no se descubrió a la primera, me imagino que algún día funcionará.

La segunda teoría es algo más personal y subjetiva. A lo largo de muchos años de hacer deporte en los mejores torneos municipales, me he dado cuenta de una cosa. Se rinde muchísimo más, a nivel deportivo, cuando tienes un poquito de ganas de hacer de vientre. Me refiero a esa fase en la que el perrete empieza a asomar el hocico. No se si será por la presión que eso ejerce o por qué, pero yo juego al fútbol como los ángeles cuando tengo un poco de ganas de deponer.

Esta teoría tiene un problema añadido que va en función del tránsito digestivo de cada uno. Resulta muy dificil calcular y medir para que justo a la hora del partido te entren ganas de defecar. Esto le da algo de encanto, el jugar bien o mal al fútbol está en manos del destino, la suerte y los alimentos que hayas ingerido para comer.

Tengo más teorías, pero estas dos me parecen de las más interesantes.

miércoles, 12 de agosto de 2009

El misterio de las lentes de contacto…

Vamos con otra experiencia de verano, de esas tan raras que a veces me pasan. Aunque esto también podría ir dentro del apartado de ‘Medicina Popular”. Un día, jugando unos partidos a la play con un amigo, se nos alargó la tarde. A este amigo bien le podría haber entrado hambre, sed, sueño, pero no… su problema fue que se le salió la lentilla izquierda. Algo mucho peor que todas las adversidades anteriormente mencionadas.

Estábamos en casa de un tercero y los útiles necesarios para devolver la lente a sitio brillaban por su ausencia. Yo estaba jodido pensando que se habían acabado los partidos. Sin embargo, este amigo, muy dado a sorprender, abrió el tarro de las esencias y me alumbró con un remedio tan casero como insalubre.

“Mira Juan, con agua, la lentilla no entra en la vida”. Acto seguido se metió el mínimo plástico con forma circular en la boca y empezó a paladear. Después, con total normalidad y sin necesidad de espejo colocó la lentilla en su correspondiente cornea, “Yo creo que me voy a coger al Málaga”. Yo suelo guarrear mucho con las lentillas, pero jamás había visto algo así. No le observé ni un guiño raro, ni un mal gesto. El remedio debe funcionar, pensé en mi interior.

He de decir que nunca se me pasó por la cabeza poner en práctica semejante guarrada. Por suerte, siempre que se había salido una lentilla había sido en casa. Siempre, hasta el verano pasado. Estaba echando unas cervezas con los amigos, cuando empecé a notar el ojo algo seco. Me empecé a frotar ese ojo, la incomodidad era cada vez mayor y al final la lente terminó perdiendo su lugar.

Estaba desesperado, volver a casa supondría perderme lo mejor de la noche. Por otro lado, seguir con una sola lentilla me aseguraría un mareo importante, al que habría que sumar el producido por las cervezas. Tenía que hacer algo. Era mi último recurso, pero no quedaba otra… la lentilla a la boca. De camino al baño la fui enjuagando y bañando en mis fluidos salivales.

Una vez en el aseo, tuve la suerte de que no había nadie. Además, en este caso la señalización era bastante clara y entre en el servicio correcto. Me ayudé en el espejo y sin aparentes problemas reintroduje la lente en el lugar que nunca debió abandonar.

La primera sensación se asemejó bastante a cuando te ponen Reflex en un muslo o en un codo después de un golpe, salvo porque en este caso esa frescura la tenía en el ojo. Poco a poco, esa reacción se fue tornando en un agudo frescor, casi en un leve escozor. “Por qué pasará esto”, Manolo nunca me habló de estos efectos cuando me explico en qué consistía el remedio.

Al rato y ya sentado con mis amigos, me di cuenta de que minutos antes de bañar la lente en mi boca, me había comido media caja de caramelos Ricola. Sabor hierbas suizas, para ser más exactos.

miércoles, 21 de mayo de 2008

Medicina Popular. Consejos Varios.

Hola amigos de lo ultraterrenal. Hoy traigo un par de consejillos para paliar algunos de los problemas más habituales y temidos por la juventud actual. No están ni mucho menos probados y han de pasar por un periodo de prueba pero no obstante os invito a probarlos sin ningún tipo de problema. Puede que no funcionen, pero desde luego tampoco son contraproducentes.

El primer consejo reza contra uno de los mayores miedos de la juventud masculina: La alopecia. Por cualquiera que sea el motivo esto pasa y muchas veces en jóvenes, por ello es normal tenerle cierto miedo y respeto. Los genes son los genes y por mucho mapa del genoma que eso parecía que iba a ser la polla esto es inamovible. Una vez que empieza a caer no para.

Andando el otro día por Leipzig con los amigos vimos una de las posibles ideas que triunfen en el futuro. Lo normal si se te empieza a ver el cartón es raparse o cortarse el pelo bastante para tratar de disimularlo. Esto es una medida tardía y en muchos casos, la mayoría erróneo y que ralentizar el proceso, lo ralentiza. Lo más triste de todo esto es que el pelo se haya convertido en un simple complemento de moda. No olvidemos que el pelo tiene la función de proteger la "almendra", la "quijotera".

Tras una larga diatriba y mucho debatir llegamos a la conclusión que la alopecia es algo que hay que frenar desde antes de que aparezca, para ello habría que obviar su función como complemento de moda. Desde Medicina Popular aconsejamos las rastas como sistema de prevención en la caída del pelo. También es altamente recomendable lavar el pelo poco. Por todos es sabido que el champú es detergente para las cabezas y corroe mucho.

Esto tiene una base científica. Si llevas el pelo con rastas y bastante gorrinete no solo el pelo se agarra mejor a la piel, si no que en el caso de caer se adhiere al matojo de pelo antes de caer al suelo. Es decir, el pelo puede caerse pero seguiría sujeto a la cabeza. Esta es la mayor ventaja aunque tiene un gran problema aun no testado.

De caer mucho pelos y quedar adheridos el contrapeso podría ser mayor que la fuerza que los pelos aun sujetos ejercen. Esto haría una palanca y podría hacer caer una rasta de una sola vez. Esto podría generar algunas situaciones algo violentas. En conclusión, aunque aun no esté probado recomendamos encarecidamente probarlo y ya de paso me reenviáis un informe con los resultados.

domingo, 20 de abril de 2008

Alemanía: cuna de la gastroscopia popular.

Antes de nada y por si os encontráis algo perdidos ante este extraño título, he de recordaros que hoy estreno sección y que en el anterior "post" (Medicina Popular, introducción) está explicada esta nueva parte del blog. Aunque el título no es del todo veraz, lo entenderéis rápidamente. Observad fijamente la siguiente foto.



Como podéis ver se trata de un retrete, Acto seguido explicaré que innovaciones presenta este retrete a nivel sanitario frente a las que puede presentar cualquier "WC" español, francés o portugués. Dejo a un lado los ingleses por estar enmoquetados (eso es una guarrería, sobra decirlo) y los marroquíes por utilizar letrina y manguerita. (eso también es una cerdada que no recomiendo en ningún caso)

Según podéis admirar, este retrete alemán además del color (blanco roto, que es mucho más sufrido) presenta una novedad principal. Al contrario que en España, el pequeño pozillo de agua donde se deposita la caca se encuentra en la parte delantera de lo que podríamos llamar "la taza". Podéis pensar que esto tiene más desventajas que beneficios. "En el hipotético caso de excretar blando por lo que fuera, me vería obligado a pasar la escobilla al tener que recorrer la caca más distancia". Es una forma de verlo, pero no la correcta.

Si os fijáis, la forma del retrete alemán es mucho menos pronunciada creando así un pequeño rellano. He de decir por experiencia propia que el rellano funciona y salvo rara vez, el bulto expulsado descansa ahí sin caer al pozillo. ¡Que guarrería! estaréis pensando, pues sí, no es de agrado limpiarte mientras observas la reciente escultura salida de tu cuerpo. Sin embargo esto tiene una explicación higiénica y otra médica de mucho mayor peso.

En primer lugar, este descansillo a priori tan desagradable nos evita esa extraña sensación de frescura y humedad provocada por el violento choque de la deposición contra el agua. Esta ventaja se pone más aún a mi favor si hablamos de baños públicos, restaurantes o cafeterías, donde a veces la cadena no va del todo bien y ese liquidillo salpicado a veces contiene otros elementos, como pudiera ser el orín ajeno.
Esto por un lado.

En estos tiempos en los que los hospitales cada día están más masificados, la medicina moderna también recomienda encarecidamente la implantación de este tipo de retrete. Tras hablar con los mejores expertos en aparato digestivo del mundo, todos coinciden en la idoneidad de este vanguardista y atrevido vater. El hecho de poder observar el excremento antes de mezclarse con el agua, permite al paciente un análisis mucho más exhaustivo. ¿Quien no ha excretado blando y al entrar en contacto con el agua se ha resquebrajado perdiendo la poca solidez que tenía?

Mediante este retrete se puede analizar el color, la textura, el olor y la densidad de la deposición como si de un cultivo de heces profesional se tratara. De esta forma y sin necesidad del incómodo traslado al ambulatorio, podremos saber qué nos ha sentado mal y ponerle así remedio con la mayor premura posible. Creo que está todo dicho, ahorrarse unos eurillos por un retrete inseguro y obsoleto ya no merece la pena. No debéis jugar con vuestra salud.

Medicina Popular. Introducción.

Llevo ya unos días/semanas dando el coñazo con tonterías, que si la francesa por aquí, que si lo otro por allá, contando nada más que penurias sin gracia alguna. Ayer hablando con los amiguetes volvío a salir el recurrente tema de la medicina popular, ¿que es esto? os preguntareis. La medicina del pueblo es un campo enorme, lo que en resumen podríamos llamar "El arte de conocer el cuerpo sin estudiar medicina". En este tipo de medicina todo se basa en experiencias personales y vivencias desagradables. Y es que en Alemania, sobre todo en el este van muy por delante de nosotros en este tema.

Pues eso, que he decidido abrir una nueva sección de mi blog, se llama "medicina popular" y tratará de todo aquello que podemos hacer para mejor nuestro cuerpo sin necesidad de un facultativo. Sin más os dejo con la primera entrega.